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miércoles, 26 de septiembre de 2018

Escultura


ESCULTURAS EGIPCIAS
Rasgos de una expresión artístico- religiosa

Muy vinculada a los aspectos funerarios y político-religiosos de los faraones, las esculturas egipcias, fueron unas de las manifestaciones más importantes de esta cultura.


Abu Simbel; dedicado al culto del propio Ramsés II. En el predominan la majestuosidad y el misterio por el mundo del más allá.


Características de las esculturas egipcias.

En las esculturas egipcias se usaron materiales como la piedra, marfil, madera policromada, oro, bronce, barro cocido y arcilla blanca, los cuales permitieron su resistencia a través de los siglos. Además, emplearon piedras preciosas y semipreciosas como el lapislázuli y el alabastro. Dominando las imágenes de dioses, faraones egipcios, personajes importantes o campesinos en sus labores cotidianas, que variando en forma y tamaño, de acuerdo a la importancia que revistiera el representado, transmitían una actitud de calma y equilibrio. 

Otra de las características de estas representaciones, era el realismo existente en los ojos, provocado por una serie de técnicas como la incrustación de piedras, esmaltado y remarcado de los contornos de la mirada, con formas almendradas.
Entre las formas escultóricas se distinguieron los bustos, estatuas, esfinges, retratos, estelas talladas en bajorrelieve y figurillas, que generalmente, se ubicaban en los templos y tumbas egipcias, con una única finalidad funeraria-religiosa.
La escultura de bulto redondo muestra frontalidad, es decir, la figura solo puede observarse en plenitud desde el punto de vista frontal. En el relieve domina el perfil, siendo excepcional encontrar figuras frontales.

El retrato suele estar idealizado, buscando la belleza, muy rígidas y hieráticas. Se utilizará la jerarquización en las representaciones de grupo, el faraón, aparece siempre de  mayor tamaño que el resto de los personajes.

Los retratos son idealizados, se representa siempre al personaje en una edad media. Los talleres oficiales de Menfis crean un canon: rigidez, hieratismo e idealización. Estas características se mantienen a lo largo de toda la historia del Egipto Faraónico, con la única excepción del reinado de Amenofis IV (Akenatón), en que se impone un mayor realismo y naturalidad en los retratos.

El relieve aparece muy unido a las construcciones, decorando todos los muros y columnas, de templos y tumbas. Son representaciones del Libro de los Muertos, de la vida cotidiana, de los dioses, las cosechas, bailes, construcciones de monumentos, etc.

Importantes esculturas egipcias.

Existen una gran variedad de esculturas egipcias,  se destacan:
  
Paletas para cosméticos, con los mangos decorados. Muchas de ellas aparecen decoradas con animales fantásticos  Servían para sostener las pinturas que luego se aplicaban en la cara y especialmente en los ojos.
  

La Paleta de Narmer” (Museo Egipcio, El Cairo)


 La Paleta de Narmer”   El faraón aparece en una de las caras de la tablilla con la tiara blanca del Alto Egipto y en la opuesta lleva la tiara roja del Bajo Egipto. Parece representar el sometimiento del Bajo Egipto al poder del rey del Alto Egipto, que somete a un enemigo agarrándolo por el cabello. Su imagen representada como Horus aparece también sometiendo a un hombre que se identifica con la planta del papiro y representa el país del papiro: El Bajo Egipto.



 ESCULTURA DEL IMPERIO ANTIGUO


En esta etapa se establecen las pautas escultóricas egipcias:

  • Realismo
  • Hieratismo
  • Canon
  • "Ley de Frontalidad"

"Escultura sedente de Kefrén"(2528-2520 a. Cto. Museo Egipcio, El Cairo), realizada en un gran bloque de piedra de diorita, con las piernas juntas y las manos sobre las rodillas. La cabeza en el 2/18 (1/9) del total de la medida del cuerpo; el cuerpo hasta las rodillas es el 10 /18 (5/9), y de las rodillas hasta los pies el 6/18 (3/9). Es el canon que imponen los escultores de esta época, junto con la frontalidad. Hijo de Keops.




" Tríada de Micerino" flanqueado por las diosas Hathor y Kynopolis. 


La esfinge de Guiza 



Colosal talla de impresionantes proporciones. Aprovechando  una masa rocosa se labró la efigie de un león echado con cabeza de hombre de 57 m de longitud y 20 m de altura .

El arte también se ocupaba de representar la vida cotidiana. Los escribas, indispensables en el Estado fuertemente centralizado, eran representados frecuentemente.

Conocido como El escriba sentado del Louvre, es una de las estatuas más representativas de la escultura del Imperio Antiguo de Egipto, y una de las más famosas y bien conservadas de toda la Civilización egipcia. Fue esculpida entre los años 2480 y 2350 a. C.


La gran plástica del Imperio Nuevo

La prosperidad económica de esta época se vio reflejado en la riqueza, calidad y diversidad de esculturas.
En líneas generales las obras se caracterizan por un intenso realismo y por un alargamiento de las figuras.
Tutmosis III


Retrato de Akenaton



Amenofis IV, también conocido como Ajenatón, Akhenatón o Akenatón, o Amenhotep IV, hijo de Amenhotep III y de la reina Tity, fue el décimo faraón de la dinastía XVIII de Egipto. Su reinado está datado en torno a 1353-1336 a. C., y pertenece al periodo conocido como Imperio Nuevo. A la muerte de Amenhotep III (o Amenofis III), era su hijo mayor, Tutmosis, el que debía subir al trono de Egipto; sin embargo, su muerte hizo que su hermano pequeño, al que todo Egipto llamaría Amenofis IV, fuese el siguiente faraón de la dinastía[1]. La llegada de este nuevo faraón marcaría un antes y un después en la historia de Egipto.
Poco tiempo después de su coronación, el nuevo faraón intentó restablecer la plena autoridad regia frente a la tiranía ejercida por los sacerdotes de Amón. Amenofis IV promovió una profunda reforma religiosa de carácter monoteísta, centrada en la imposición del culto al dios Sol (Atón), en sustitución de Amón y de las demás divinidades egipcias.
En los primeros años de reinado, Amenofis IV contrae matrimonio con Nefertiti, la cual, posteriormente, se convertirá en una de las mujeres más importantes de la historia de Egipto.

El escultor real Tutmose, maestro y artesano durante el reinado de Akenatón, fue el que llevó a cabo una de las obras de este periodo que más ha trascendido en la Historia del Arte: el busto de Nefertiti. Realizado en piedra caliza y yeso, fue concluido hacia el 1345 a.C., y fue hallado en diciembre del año 1912 durante la realización de unas excavaciones.
A partir del decimosegundo año del reinado de Amenofis IV, la familia real se vio afectada por una serie de infortunios: la segunda hija del matrimonio fallece, y las más pequeñas desaparecen. Después del año 14 de reinado, no hay menciones a la reina Nefertiti, con lo cual puede inducir a la teoría de que falleció hacia ese año de reinado.

Uno de los faraones más famosos de todos los tiempos es sin duda Tutankamón. Su reinado duró poco tiempo debido a su temprana muerte, pero el misterio y las leyendas continúan hoy.


Howard Carter , descubridor de la tumba de Tutankhamón
 Su tumba ubicada en el Valle de los reyes ha dejado muchos elementos artísticos de gran calidad,como  una escultura  funeraria , de tamaño natural, en madera revestida en láminas de oro


Ramsés II

Movido por el deseo de perpetuar su gloria para la eternidad, Ramsés II levantó monumentos por todo Egipto, entre ellos su magnífico templo funerario, el Ramesseum, en la orilla occidental de Tebas
Un coloso Ramsés II 
 Conocida como el "joven Memnón", Ramsés II se muestra como un joven rey en el cénit de su fuerza y su poder. Museo Británico, Londres. 



martes, 25 de septiembre de 2018

Pintura




PINTURAS EGIPCIAS
» Su desarrollo, técnicas y características


Con un estilo propio que se conservó a lo largo de toda su historia, las pinturas egipcias se distinguieron por su carácter simbólico, funerario y religioso.

Características de las pinturas egipcias.
Constituyendo las pinturas egipcias, un antecedente de lo que sería la técnica del fresco, los egipcios unían pigmentos extraídos de tierras de diferentes colores, mezclados con clara de huevo y agua, para poder aplicarlos sobre los muros revestidos por una capa de yeso. Así, sus destrezas artísticas abarcaron procedimientos como el fresco, la témpera, el encerado, y el esmalte en joyas, con colores vivos y variados.
La aplicación de la pintura en la cultura egipcia, se realizaba pintando los contornos de las figuras en ocre o rojo, y coloreando el fondo en amarillo o blanco, luego se cubría la superficie de los personajes con colores vivos, pero planos sin mezclas ni sombras. Generalmente las pautas del arte pictórico egipcio fueron las siguientes:
  • Los personajes eran representados con el rostro, brazos y piernas de perfil, mientras que el tronco y el ojo de frente.
  • Las imágenes importantes siempre eran más grandes, mostrando actitudes solemnes e inexpresivas, por ejemplo, el faraón se dibujaba más alto que otros personajes y del mismo tamaño que los dioses.
  • No existía la profundidad, además, el color de piel de los hombres constantemente era más oscura que el de las mujeres.
  • Se representaban en casas, templos y tumbas, donde aparecían imágenes relacionadas con la muerte o la resurrección en el más allá.


Periodos de las pinturas egipcias.
Aunque las pinturas egipcias se originaron con la cerámica, en las cuales usaban motivos muy simples con colores terrosos naturales, éstas se fueron desarrollando a través de los diferentes periodos del Imperio del Antiguo Egipto.

Antiguo.
Destacando el bajorrelieve los temas comunes en las tumbas egipcias fueron la representación de la vida cotidiana, tales como preparación de alimentos, escenas agrícolas, elaboración de joyas, y también de la naturaleza, con la finalidad de que pudieran ser recreadas en la otra vida. Unos de los ejemplos más claros de los bajorrelieves se ubican en la mastaba de Ti.

Medio.
A pesar de seguirse usando el bajorrelieve para decorar las paredes de los salones mortuorios, como las tumbas de Asuán, aparecen algunas novedades que incluyen la decoración de sarcófagos, narrando mediante jeroglíficos egipcios leyendas mitológicas o rituales funerarios.

Nuevo.
Los murales de las cámaras funerarias son pintados con relatos del Libro de los Muertos como en la tumba de Nefertari, y escenas de la vida cotidiana que servirían de entretenimiento al fallecido en la otra vida.
Demarcando su propia historia, la cultura egipcia dejó plasmado en sus pinturas su forma de ver la vida, y una marca imborrable en la historia de la humanidad.